Siempre me ha encantado el arte bello en las paredes; puede hacer que una casa se sienta como un hogar y determinar la estética y el ambiente a primera vista. Pero el día que decoré la habitación de mis pequeños, descubrí lo poderosa que puede ser esa transformación.

Había comprado algunas ilustraciones clásicas de animales para la habitación, una cebra bebé y un elefante, y entre esas ilustraciones había una pieza que creé llamada "Thick as Thieves" de una mamá y un rinoceronte bebé, hecha en blanco y negro y llena de detalles.
La transformación de esa única pieza fue mágica
Llenó toda la habitación con el amor que se veía en esa obra de arte, y no solo eso, me hizo sentir menos sola.
A altas horas de la noche, cuando intentaba que mi pequeña volviera a dormir; meciéndola mientras todos los demás en la casa dormían plácidamente, esa obra de arte conectó conmigo. Sentí la compasión en los ojos de la mamá rinoceronte, el amor que sentía por su cría y la sensación de "No estás sola en esto". Me sentí vista.
Fue entonces cuando supe que podemos enamorarnos de nuestras paredes si tan solo elegimos las piezas adecuadas, y es un honor delicioso crear esas piezas para ti.